Las cárceles normalmente se construyen en las afueras, aislando a los presos de la sociedad. El resultado no suele ser bueno, ya que los criminales conocen solo a más criminales, y cuando vuelven a la sociedad no están preparados para encajar de nuevo en ella, con el resultado de que sus crímenes pueden incluso agravarse.
En las prisiones verticales, los presos trabajarían para la sociedad, contribuirían a enriquecer la comunidad de la que han sido aislados. Por supuesto, necesitan estar separados de la sociedad, pero en lugar de hacerlo con muros, se resuelve sin ellos. Tendrían que dar un saltito de varias decenas o cientos de metros, lo cual no siempre es agradable al llegar al suelo.
De modo que los presos, desde las alturas, verían y oirían todo lo que ocurre en la ciudad, mientras trabajan para ella. Ello podría ayudar en su rehabilitación, produciendo el deseo de volver a bajar un día. Sería como un mundo paralelo en las alturas. Me pregunto si realmente un diseño así o similar funcionaría en la práctica. — Javier G. Pereda [designboom]
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